Creo perder el timón de la embarcación al adentrarme en las frías atmósferas fluviales.
La luna está asustada luego de encontrar su reflejo distorsionado en las brillantes arquitecturas del dolor,
Entre espesas emociones que nos atacan desde el cielo,
Como una lluvia de cristales afilados provenientes de botellas de mensajes náufragos
Que nunca llegaron a su destino
Y se rompieron al contacto con las impenetrables rocas que llevo por corazón dentro de mi desierto oleado.
Los controles ya no responden, las vitrinas reventadas,
Y nos dirigimos irremediablemente hacia los colmillos de sirenas y demonios de las inescrutables profundidades marinas,
Que se sonríen entre si y gesticulan burlescos conjuros.
El cielo nos robo las estrellas y se las dejo para si mismo con tal de decorar su soledad,
Sin intención de revelar jamás que pertenecían en realidad al reflejo naciente de secretos oceánicos
Intervención quirúrgica a corazón abierto.
El mar y toda su constelación de lunares a merced de la guillotina que va separando las aguas
Y succionando las melodías de los vientos que dan su ultimo aliento-cicatriz antes de emprender vuelo-tributo ante este
Complicado procedimiento.
Si pudiésemos resumir, traducir o entender la correlación algorítmica de los hechos secuenciales esculpidos en mi ojos,
Podríamos encontrarnos ante solo un patrón-interrogante metaforizado en forma de hielo negro que sofocó y anego en su
Totalidad todos mis sentidos y que despojo todas las almas del lugar.
Trastornos de personalidades múltiples, esquizofrenia y narradores omniscientes intentaron adentrarse en sus verdades,
Verdades que la secuela marítima parasitaria corroía extasiante casi como un acto de auto-apareamiento asexual
Regocijado en sus ríos neuronales.
(Capítulos perdidos)
Un cráneo enorme salia desde la profundidad del mar casi azul casi negro casi azul.
(Capítulos perdidos)
Agentes secretos vienen a por mi.
(Capítulos perdidos)
Me vi delante de mi mismo intentando detenerme,
Pero tan pronto como los médicos se internaban expedicionarios con sus cascos de seguridad, linternas, arneses y
Maquinarias pesadas en la llanura volcánica de mi corazón
Arranque de mi vista y mi mente se perdió en el intento de seguirme entre la multitud de personas-arena
Que dejaba de al paso de abrirme camino
En mi yacimiento minero devaluado
Y sin sentido alguno
Por la bolsa mercantil de economía mundial.
Perdí mi forma
Entrando y saliendo,
De persona en persona,
De lugar en lugar,
Siguiendo(me) y huyendo(me) de mi mismo
Como jugando a las escondidas
Hasta que las arterias se derrumbaron por fatiga de emociones
Hasta que cedieron las estructuras de la razón y comenzaron a desplomarse
Las columnas medulares de la noción de si mismo,
Estrellándose en el eón abismal.
Los médicos huyeron del lugar por medio de puentes de redes nerviosas,
En los que aun se veía a la luna haciendo muecas de incredulidad ante la oportunidad de estar presenciando la belleza de
Algo tan desconocido y sorprendente como aquello,
Como lo fue el revelar el significado de las lagrimas derramadas en el papel embotellado que fue descubierto
En el interior de mi cuerpo-cascara ya petrificado y en coma
Del que no se escuchaba ya salir, ni por ultima vez,
El sonido del mar al colocarlo sobre los oídos moribundos del capitán devorado por las furiosas olas
Que finalmente estrello su nave en contra de las tinieblas de la cordura.
Vida de tanto nadar para morir en la orilla.
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