de Cedric Ariel Vargas, el Domingo, 25 de septiembre de 2011, 21:06
Fugitivos caminan rectos ante la discordia de sus fantasmas internos, escapándose de sus mismas entrañas.
Enmascarados baten a duelo sus miedos errantes en aquel cuerpo colisionado, impactado.
Proyectiles derrumban los altares infestos y viscerales, explotan los circuitos, colapsan las arterias.
Precipitadas sensaciones fueron las responsables de lo que sucedió después.
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