Martes, 09 de noviembre de 2010, 18:40
Yo siempre odié la gente que se lo tomaba todo para la risa, que todo lo veía como a un banal juego en el que se acepta reírse de todo y no se toma nada en serio, adoptando por lo general un burdo humor social a base de las burlas rebuscadas. Personas a las que usualmente se le veía compartir con mucha gente, pero que esa gente girase en torno a una esporádica entretención, haciendo uso cómico... y porque no decirlo, superficial de las personas que las rodeaban. Me daba miedo el creer que su percepción estaba al margen de la caricaturización. De no poder llegar a concebir un vinculo un poco más leal o un poco menos egoísta, un poco mas sincero o un poco menos ensimismado. También le tenia un rechazo a las personas que solo viven para ellos, como si tuviesen su propio show de televisión, mostrando un connotada figuración de su verdad o incluso posicionandola como una base global, concreta y determinante. Sin juzgar lo anterior, hoy me doy cuenta del enfoque de esto, siento que me iría mucho mejor si fuese un poco mas artificial, un poco mas irreal, o real dentro de la irrealidad en la que estoy sometido a sumergirme para comunicar, como un anticuerpo que me evite desgaste de energía y el daño que me produce adaptarme y exponerme ante tanta enfermedad, porque la gente con la que trato no es leal a ser de verdad. Siento que tendría una vida mucho mas light, tal vez mas estúpida pero tal vez estaría bastante contento de poder canalizarme para las personas que en este momento no puedo alcanzar dentro de mi contexto. Solo se puede suponer ficción o fantasía ante un hábitat de putos mentirosos e hipócritas. Ahora entiendo porqué tanta gente cree en dios; por que la gente prefiere creer que si hay Algo o Alguien verdadero,
aunque ante su hipotética y vaga idea existencia
a mi me resulte mas fácil creer en las mentiras.
(Me tenia que cagar en dios de pasada, era necesario)

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