martes, 18 de octubre de 2011

Relojero

de Cedric Ariel Vargas, el Lunes, 26 de septiembre de 2011, 0:01


La cúspide se desmorona y rápidamente vienen a formar parte de él, todas las fotografias omitidas...
Se reintegran todas las fracciones despedazadas.
Se posan majestuosamente confeccionando un conjunto alado, oscuro y colosal.
Rituales euforicos, acompañados de la impresionante quebrazón de vidrios que tu oscura sonrisa dejó, tras desmoronarse la energia de las mariposas de sal, que cedieron vencidas y se desplomaron provocando destellos, los cuales aun hoy, mientras intento silenciar las voces que me susurran delirantes en las noches solitarias, puedo sentirlos brillar en mis ojos muertos y descompuestos
Recuerdos toman posicion en lo más alto del cielo y se convulsionan estallando en un espectaculo de pirotecnia frenética, apretando los dientes e inmortalizando su sudor perfumado en las desorbitadas sábanas y mantos estelares.
La construccion de la maquina infernal se escucha a cientos de kilometros, y esta lista para aniquilar cualquier forma de vida racional que se le interponga delante. Sedienta de fervor empaña los vidrios, que evidencian todo lo sucedido, sus cambio de forma se apoderan de mis obsesiones; esta delante de mi transformandose alborotada, veo seres distintos cada vez pero todos felinos.
Neblinoso, colisiono contra el cemento, muerto. Desde el alambrado un ave emprende el vuelo, ignorando sin mayor preocupacion el ultimo aliento ingrato y derrotado que salia de mi boca entreabierta proyectado hacia el cielo, y no fue más que una débil luz que se apago finalmente al contacto con el mar.


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